Lealtades Invisibles

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  MANEJO ENERGÍA
  Cocó
  Creado: 01/09/2018
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Se denomina lealtad Invisible a aquella lealtad consciente o inconsciente hacia un ancestro o familiar que nos impulsa a repetir una conducta de un modo ciego, sobre el que no tenemos el menor control.

Da lo mismo si esa persona ha muerto hace mucho o poco tiempo, si sigue viva, si nos caía bien o mal, si tuvimos mucho,  poco o nada de contacto con ella, si sabemos algo de su vida… o incluso si ni siquiera sabemos su nombre, la lealtad a esa persona nos impulsa a repetir conductas que llevaba a cabo, o lleva aún a cabo en su vida si sigue con vida… e incluso muy habitualmente nos hace repetir literalmente, su vida entera como si fuera una gran historia que se perpetúa.

Por ejemplo, si una mujer fue infeliz en el amor, sus hijas repiten esa infelicidad con recurrentes fracasos en su vida de pareja. El mensaje de la lealtad es el siguiente: “si mi madre no pudo ser feliz, nosotras no tenemos derecho a serlo” o como se dice en constelaciones familiares “yo como tú mamá, no puedo tener una pareja”

Un ancestro muere prematuramente de manera brusca y alguien, quizá nosotros, sufrimos un accidente o fallecemos en el aniversario de su muerte décadas después (Síndrome de Aniversario).

Importa realmente poco lo que tu consciente piense al respecto… es tu inconsciente el que tiene el control de la situación. Todo el control, incluso aunque tu pienses y opines todo lo contrario.

Según los últimos estudios científicos, nuestro inconsciente recuerda TODO, absolutamente TODO sobre el árbol familiar hasta la séptima generación, conoce toda la historia de la familia, los secretos, las verdades, las mentiras, lo que ha sido ocultado por uno o varios miembros, lo que todos o casi todos ignoran, lo que se ha escondido u olvidado, lo que es evidente y lo que no lo es. Si hubo crímenes, abandonos, infidelidades, traiciones o graves atentados a la dignidad de las personas, tu inconsciente lo SABE TODO. Por eso, de nada sirve mentir ni ocultar… la verdad termina reapareciendo.

Mediante hipnosis o kinesiología es posible acceder a ese inconsciente para que revele esos misterios del árbol que permanecen ocultos y conocer tus lealtades familiares, a quién eres fiel, de quién repites la vida.

¿Alguna vez te has detenido a pensar, por ejemplo, si tu tristeza, falta de confianza, falta de seguridad, ira contenida o adicciones son realmente tuyas? A menudo son las emociones de otro familiar, abriéndose paso a través de nosotros y el campo mórfico (que une a todos los seres y que científicos de la Universidad Max Planck, en Alemania, ya han demostrado como vehículo transmisor de mucho de lo que sucede en un sistema familiar). Estas conductas y emociones se reproducirán en nosotros u otros miembros del clan hasta que el problema sea resuelto.

Muchas enfermedades son el resultado de un dolor familiar que hay que sanar y llevar a la luz. Una adicción al sexo puede ser la sobrecompensación de la represión sexual de alguno de los padres o abuelos; una enfermedad crónica es, a menudo, el síntoma de un dolor emocional no expresado ni resuelto en alguna parte del árbol. La falta de afecto nos anestesia para sentir, nos dificulta el acceso al amor… y también perpetúa una vida con poco amor, tanto expresado como recibido.

Cargar con estos lastres y lealtades no son un castigo, sino un honor, un privilegio para nuestro crecimiento personal y aprendizaje, pues solo lleva una carga aquel que puede resolverla, sanarla y sanar a su árbol familiar mediante un proceso de amor, compasión, indagación y catarsis. Al inconsciente hay que sacudirlo, convencerle de que ya no es necesario seguir con esa lealtad. Esa es la razón por la que a veces no basta con conocer a profundidad el problema a solucionar con la cabeza, hace falta interiorizarlo con el corazón y el cuerpo.

Lealtad ciega
Podemos ser inconscientemente leales a la infelicidad de alguno de nuestros ancestros y, de manera recurrente, repetimos conductas y patrones de vida que nos hacen infelices. Repito, no necesitamos llevarnos necesariamente bien con ese familiar para serle leal.

A menudo, tu consciente cree estar buscando su felicidad, mientras tu inconsciente repite fracasadas historias de pareja o conductas que te conducen a una infelicidad constante y reiterada a corto o largo plazo en el trabajo y en la vida.

Y el problema es que la lealtad invisible es poderosa, incluso siendo lejanamente consciente de ella, se reproduce cada vez con mejores estrategias de ocultación, a fin de que no puedas librarte de ella.

Por ejemplo, si repites conductas de pareja fracasadas, cada vez te auto-engañarás mejor, enamorándote de parejas con las que con el tiempo todo irá mal, para ser leal a la infelicidad de pareja que vivió una abuela o viven tu padre o tu madre…

En ocasiones podrás ver con facilidad que esas parejas no eran las adecuadas casi al principio, pero como cada vez te auto-engañas mejor a la hora de elegir, te convences de que esta vez sí que has encontrado al hombre o la mujer de tu vida. Y dentro de unos años acabarás pagando semejante presunción con otra separación más o menos dolorosa.

De hecho, inconscientemente rechazarás a aquellas parejas con las que todo iría bien si estuvieras con ellas, personas que pueden amarte y respetarte de verdad, personas que se pueden vincular contigo sin problemas… pero, fiel a la lealtad familiar, a esas no las eliges… no son adecuadas para repetir el patrón de infelicidad recurrente al que estás anclad@. Apartándolas de tu lado cuando llegan a tu vida, sencillamente sigues siendo leal a tu infeliz ancestro, que jamás logró una estabilidad de pareja.

Si él no consiguió ser feliz ¿qué derecho tienes tú a serlo? Eso opina tu inconsciente, sin importar lo que tú quieras o creas desde tu consciente.

¿Cuál es la solución a éstos embrollos y nudos familiares que padecemos?
El camino de la luz pasa por investigar en tu árbol familiar, descubrir de quién eres el Doble, detectar las Lealtades Invisibles que te atan y a quién o quienes lo hacen y de qué modo lo hacen, cómo se manifiestan en tu vida. Hemos venido a aprender, a entender, a conocer, a investigar, a resolver los misterios del árbol.

Porque todo aquello que tú no resuelvas pasará a tus descendientes directos o indirectos, tengas hijos o no los tengas, eso no es relevante. Todo lo que tu dejes sin resolver o pendiente, de lo que no te hagas responsable, caerá sobre las espaldas de otros y tendrá consecuencias para ti y para otros. Una vida de inconsciencia, como lleva la mayoría de la gente, no resolverá gran cosa los grandes atascos de tu árbol familiar, perpetuará los problemas.

Solo hay un camino y piensa en lo siguiente… A ESTA VIDA NO HAS VENIDO A SEGUIR DORMIDO, HAS VENIDO A TRAER LA LUZ… y eso incluye buscar la luz y la verdad de tu árbol. Resolver los dolores y misterios que se ocultan en él. Hacer como si éstos no existieran, apartar la vista, no mirar a donde duele, no sirve de nada. En algún momento pagarás muy cara esa actitud a corto o a largo plazo… y nuestros descendientes también lo harán. Despertar es necesario… no solo eso: es Obligatorio.

En éste sentido hay dos formas de saber de quién repetimos patrones familiares y somos dobles.

1. Si nos llamamos igual o muy parecido a un ancestro… somos sus dobles y repetiremos muchas de sus pautas de comportamiento. Repito, da igual que le conozcamos, que le apreciemos o que nos llevemos bien con él. Da igual también si está muerto. Somos calcos en muchos sentidos de su vida y deberíamos saber en qué le somos leales.

2. Cuando nuestra fecha de nacimiento y la de un familiar están unidas en una horquilla de +-7 días hacia delante y hacia detrás. Siguiendo la siguiente regla.

Primera horquilla: Enero, abril, julio, octubre
Segunda horquilla: Febrero, mayo, agosto, noviembre
Tercera horquilla: Marzo, junio, septiembre, diciembre

Por ejemplo: si hemos nacido en abril, pongamos que un día 17, estamos unidos a todos los ancestros que hayan nacido 7 días antes y 7 después del día 17 de los meses de nuestra horquilla: enero, abril, julio y octubre. Del 10 al 24 de abril de esos cuatro meses.

Si has nacido al final o principio de un mes, fija la horquilla en más/menos siete días y ves contando de cuatro en cuatro meses ese mismo intervalo de quince días para ver con qué parientes estás ligado. Define tu horquilla. Si alguien no encaja en esa horquilla por uno o dos días, no importa, según la teoría, también es tu doble si está en un intervalo de +- 10 días.

 Y recuerda, tener un doble es repetir su vida en muchos aspectos. Ahora tienes trabajo que hacer, manos a la obra. Que el creador y la luz te asistan en este camino de despertar, liberación, sanación e iluminación.

Hablemos un poco más profundamente acerca de las Lealtades Invisibles.
El término Lealtad Invisible se debe al fallecido psiquiatra húngaro Ivan Boszormeny-Nagy quien, junto a Geraldine M. Spark, publicó el libro Lealtades invisibles, editado en castellano por la editorial Amorrortu y disponible en español.

El libro, profundo y algo tedioso, pero imprescindible, es demasiado técnico para ser entendido con facilidad por los profanos a la psiquiatría o el lector común, pero es posible realizar un resumen o extracto que ilustre muy bien su contenido para quien realmente está interesado en mejorar su vida y la de sus seres amados.

Boszormeny-Nagy, asegura que los trastornos, dolencias y problemas de las personas, provienen de un desequilibrio en el dar y recibir dentro del sistema familiar. Existe, según él, lo que se llama “Registros de Mérito” o “Cuentas de Justicia”.

El sistema familiar tiende siempre a la justicia, con independencia de lo que intenten o pretendan sus miembros de manera individual con sus propias vidas. Hay que dar y recibir de manera equilibrada, amor, posesiones, respeto, energía.

¿En tu familia te es familiar esto? “Yo di mucho y a mí no me dieron”… o algo así. Además hay algo muy importante: no es biológico que los hijos tengan que dar a los padres lo que a ellos les faltó. Cuando un@ es demandada en ese sentido… es posible que sienta confusión: “… ¿cómo voy a dar algo que no recibí precisamente a quien no me lo dio?”

Si alguien da mucho y no recibe tanto, se genera una deuda.
Si alguien gana dinero o afecto a costa de otros, les debe.
Si alguien pierde algo, amor, dinero, posición, estatus, propiedades, etc., para que otros ganen, le deben.
Es una ley universal y, por lo que los terapeutas y sanadores hemos podido comprobar, es una Ley del Cielo.
Si los padres intentan que sus hijos llenen sus carencias y vacío y les den amor sin darlo a su vez en la suficiente medida, generan una deuda en su contra.
Es contra la naturaleza que un padre o una madre pretendan el amor de sus hijos, no es el orden natural de los sistemas familiares, del mismo modo que un jardinero no puede pretender que sus plantas le rieguen y le cuiden a él.

El mayor es siempre el que nutre y cuida al pequeño, los padres cuidan y nutren a sus hijos. Si no lo hacen, incurren en deuda grave. Como se dice en Constelaciones Familiares: “los padres dan y los hijos reciben”.

Y si no recibieron de sus padres la debida nutrición para ser amorosos, mala suerte, pero sus hijos no están para darles eso que no tuvieron y que a ellos les faltó.

Otro tema relativo a las lealtades es que la vida del individuo no es importante con respecto al sistema, aunque creamos que sí. Nuestra vida no importa, importa el colectivo… y cuanto antes nos demos cuenta de esto, antes dejaremos de hacer daño y hacernos daño. Se puede vivir una vida individual e independiente muy saludable si estamos en armonía con el sistema en el que vivimos, pues pertenecemos a él.

Regla de Deuda:
Lo que una generación deja sin resolver, será la siguiente la que, inocente e inconscientemente, trate de resolverlo; así queda atrapada en temas o asuntos que no son en realidad su responsabilidad. Existe una transmisión transgeneracional de los problemas familiares que a veces crean una cadena de destinos difíciles o trágicos.

Los asuntos no resueltos de los sistemas familiares en generaciones anteriores y las injusticias cometidas dentro y fuera del sistema familiar pueden, inconscientemente, afectar la vida de las familias manifestándose en alguno o varios miembros del sistema, enfermedades inexplicables, depresiones, suicidios, relaciones conflictivas, trastornos físicos y psíquicos, dificultad para encontrar pareja, para prosperar, pérdidas, comportamientos conflictivos, etc.

Ejemplos de lealtades:

-Un hombre adúltero, maltrata y humilla a su mujer y alguien tendrá que pagar por ello. Posiblemente un nieto o descendiente llevará una vida de infelicidad o sufrirá adulterios y humillaciones constantes de las mujeres y parejas, para compensar el maltrato que su ancestro realizó a la abuela y a otras mujeres.

Por ejemplo, se ha comprobado que cuando el abuelo ha sido infiel, suele ser un nieto el que paga por ello de distintas formas y modos, a veces incluso con su propia vida si el daño causado fue muy grande. Lo usual es una enfermedad crónica.

Cuando un miembro de la familia sacrifica sus intereses y posibilidades personales por otro o por el bien de la familia, se siente con derecho a ser retribuido por ese sacrificio y esperará que se le reconozca. Si esa deuda no es pagada por la generación que ha sido favorecida por este sacrificio, a menudo se requiere que la siguiente generación liquide la deuda de algún modo o si no la siguiente.

Dado que somos ignorantes, inconscientes y bastante egoístas, rara vez paga la deuda aquel que la contrajo, rara vez el verdugo repara su acción directamente, siempre son las víctimas, otros, quienes reparan, casi siempre es un descendiente, un sucesor el que lleva la carga que el ancestro, en su inconsciencia y falta de amor por sus semejantes no supo afrontar ni resolver para evitar que otro cargara con lo suyo. Pero eso sí, de que deben pagarse, las cuentas siempre se pagan.

Balanza de justicia
Por ejemplo. Un niño nace como consecuencia de la muerte de otro. La madre se empeñó en quedar embarazada y luego se arrepiente y aborta prematuramente de forma consciente o inconsciente. Pocos años después tiene otro hijo (e incluso le pone el mismo nombre o parecido, que le hubiera puesto al hijo que no llegó a nacer).

Este segundo niño, que si ha nacido, pagará por ello toda su vida… pues él vive gracias a la muerte de su hermano no nacido.

Posiblemente sea muy leal, de forma inconsciente, a su hermano muerto y siempre sienta que le falta algo, que no está completo… elementos como la melancolía, la tristeza o conductas autodestructivas le harán mucho daño, pues nota inconscientemente que no tiene derecho a la vida… ¿Qué derecho tengo yo a vivir si otro murió para que yo naciera? Y si el no paga la deuda, sus descendientes lo harán. Todas las mentiras y ocultaciones, resurgirán para ser resueltas. Asesinatos, robos, faltas graves de respeto a nuestros semejantes… todo reaparece y alguien ha de resolverlo.

Otro ejemplo muy cercano: Alguien hereda o recibe un gran legado debido a la muerte de alguien, aunque esa herencia no esté incluyendo a todos los que debieron recibirla también, ha habido un alejamiento o expulsión del sistema familiar de otro miembro del clan.

Él ha de pagar por algo que ha recibido sin merecerlo, a costa de lo que le han quitado a otros. Y si no lo hace, los suyos, sus descendientes, tendrán que hacerlo en su lugar. Insisto, todo se paga, todo se compensa, todo se equilibra dentro del sistema. De manera inconsciente, el sistema familiar tenderá a restaurar la justicia dentro del mismo, de tal modo que mucho de lo que nos pasa, quizá no es nuestro, aunque sí que es nuestra responsabilidad resolverlo con el mayor amor posible, lo cual, no siempre es fácil.
Lealtad inconsciente y paradójica

La lealtad hacia la familia de origen parte de leyes paradójicas. Lo que se ve no es lo que está por debajo. Lo que parece no es lo que es.

Dos personas que parecen odiarse muchísimo, un padre y un hijo, por ejemplo, pueden, en el fondo, ser más leales el uno al otro, de lo que la gente imagina.

Un miembro de la familia que es un delincuente puede ser el más fiel a la familia de todo el sistema.

El que es declarado loco quizá es el más honesto, auténtico y valiente de todos los miembros de su clan, el más lúcido, el que se da cuenta de las cosas. De hecho es posible que enferme para intentar que los demás abran los ojos.

Un mártir, una mujer o un hombre muy sufrientes y sacrificados por los demás, pueden en realidad estar ejerciendo un gran control sobre el resto de los miembros de su familia, haciéndoles sentir culpables y no dejándoles libertad para liberarse de su influjo.

A veces las víctimas tienen mucho más poder en la familia que el mandón exigente y gritón que parece ser (solo lo parece) el que tiene el poder y control del clan.

Alguien constantemente enfermo que debe ser cuidado por los otros es alguien que busca que se hagan cargo de él… que le paguen algo que le deben a él o a un ancestro.

Dos personas que se odian en el seno familiar pueden en realidad estar siendo muy leales el uno al otro y defender la misma causa.

Y luego están los pactos no verbalizados.
Una mujer es infeliz debido a su lealtad a la infelicidad de su madre, enfadada con los hombres, enfadada con la vida y con el modo en que ésta la ha tratado.

Alguna de sus hijas, por amor inconsciente a ella, perpetuará en su vida esta infelicidad. Incluso aunque se lleve mal con su madre, tengan continuas peleas y dejen de hablarse mucho tiempo, la hija es leal a la infelicidad de su progenitora y, aunque conscientemente parece luchar por ser feliz y tratar de abrirse camino en la vida, inconscientemente elige relaciones que, con el tiempo, no funcionarán, practica conductas que a la larga la autodestruirán y solo le harán daño… así se manifiesta su lealtad.

Porque, en el fondo, hay una gran lealtad, un gran amor ciego a aquellos que nos trajeron al mundo, incluso aunque les odiemos, no nos hablemos con ellos o nuestra relación sea distante o inexistente. 

Creemos conocer las causas y las respuestas, pero no sabemos NADA. Nuestra mente consciente – y nuestro inmenso e inútil ego- cree conocer las respuestas a nuestros problemas, pero no tiene ni la más remota idea, de lo que está sucediendo en realidad por debajo de esas apariencias.

Nada es lo que parece.
Se puede ser leal a un muerto y para ello ni siquiera hace falta haberle conocido o saber su nombre o algo sobre su vida. Y sin embargo nuestra vida será de manera inconsciente, un velatorio constante.

Se puede estar reparando un asesinato cometido hace tres generaciones del que nuestro consciente no sabe nada.

Podemos estar sufriendo el dolor en nuestro cuerpo que debería haber padecido el causante de causar dolores terribles en miembros de la familia o en otras personas hace varias generaciones.

¿Qué puedo hacer si intuyo o sé que estoy tengo una lealtad familiar a un ancestro?

Para empezar, no hay nadie que esté libre de lealtades familiares, pactos no verbalizados y tareas kármicas por resolver… así que si eres de los que piensa que a ti no te pasa nada… si no quieres saber nada el tema… en algún momento lo estarás…

Para poder desentrañar los nudos familiares es fundamental, IMPRESCINDIBLE, conocer el propio genograma familiar, el árbol genealógico, con el mayor lujo de detalles.

Conocer tanto los nombres, como las fechas de nacimiento y muerte, así como los abortos o posibles secretos familiares ocultos, que acabarán reapareciendo en las vidas de las generaciones posteriores.

Los abortos son extremadamente importantes… una vida que no llegó a término, siempre tiene consecuencias en nosotros y en los demás. Se viven con culpa, se debe hacer un duelo, darles su lugar en nuestra familia y no permitir que su energía, que suele estar colapsada, incorporando rabia y tristeza por haber sido olvidad@, por no haber nacido, nos haga daño o se lo haga a nuestros hijos y nietos.

No sirve de nada vivir de espaldas a estos problemas, porque de todo aquello que no nos hagamos responsables, se tendrán que encargar otros, nuestros descendientes, nuestros hijos, sobrinos, nietos.

Nada escapa al orden del sistema y el orden incorpora Justicia.
No obstante, el mismo amor que enfermó, cuando se vuelve consciente, es el que posee la fuerza y sabiduría de la solución; las lealtades invisibles emergen durante la configuración de las Constelaciones Familiares. Se busca en el sistema a las personas excluidas, las olvidadas, las difamadas, las no honradas, las tratadas con injusticia, las que se fueron para ceder su espacio a otras y las que sufrieron vidas particularmente difíciles.

Lealtades invisibles las vivimos todos…. aunque no nos demos cuenta. Son precisamente esas vivencias que no entiendo o que repito o que … donde están ancladas esas fidelidades al clan que se heredan para que todo vuelva a su equilibrio. Ese es el propósito de todo: el equilibrio… o sea que cuanto antes lo veamos y gestionemos… antes podremos volar con nuestras propias alas.

Con amor y justicia todo se resuelve.
Con perdón, con afecto, dando a cada cual su lugar, el respeto que se merece y lo que es suyo y le corresponde.

Espero que tu búsqueda sea fructífera y que la armonía y la paz regresen a tu vida tras emprender el camino que a cada cual nos corresponda en materia de ancestros y lealtades. Tienes un gran trabajo que hacer.

Tomado de varios sitios de la web.