Ser compasivo comienza contigo mismo

Detalles.
  ÁNGELES
  Cocó
  Creado: 18/09/2018
  Visto: 312
La compasión es un valor humano que conjuga la empatía y la comprensión hacia el sufrimiento de los demás, nos inspira a querer que todos seamos felices, que podamos alcanzar una vida plena, tratados con igualdad ante todas las injusticias. 

También empuja a ayudar a otros en su sufrimiento, compasión es un efecto que surge de ver la tristeza y desventura ajena, la comprensión y la empatía frente a aquellos que se encuentran en una situación vulnerable o poco favorable.

Además de la mezcla de sentimientos que la compasión provoca, ésta nos impulsa a la ayuda, la caridad, a hacer “algo” para ayudar a mejorar la situación de los demás. A su vez, nos hace ser conscientes de vivir en gratitud por todo lo que tenemos y por las condiciones en que nos tocó vivir.

El ser compasivo no solo aplica para los demás, también aplica para nosotros mismos, cuántas veces nos culpamos una y otra vez, nos “flagelamos” siendo muy duros por todo lo que hicimos y en muchas ocasiones por lo que no hicimos. 

La compasión comienza con nosotros mismos, amándonos y aceptándonos tal y como somos, aceptando nuestro proceso y tratando de ser mejores cada día siempre desde el amor, la tolerancia, la empatía. ¿Has observado cómo te hablas?¿has observado cómo castigas a tu cuerpo?¿te das tiempo para ti?¿te cuidas, te hablas con cariño, te alimentas a tus horas, haces ejercicio….? Cuidarte también es ser compasivo contigo. Cuidarte es un acto de amor a ti mismo.

Compasión hacia nuestros pacientes

Y esa compasión la haremos extensiva a nuestros pacientes porque cuando un paciente llega a terapia contigo es porque lo ha pensado mucho, lo ha pospuesto muchas ocasiones anteponiendo cientos de pretextos y, cuando por fin se ha decidido es porque realmente necesita ayuda, por lo tanto, una de las cualidades que debemos desarrollar como sanadores o terapeutas es la compasión.  El paciente necesita sentirse escuchado, comprendido y sostenido, aunque tú lo estés viendo desde otra perspectiva, él va a recibir ayuda, a sentirse acompañado en su proceso, no a recibir regaños (que para eso, te aseguro que él/ella ya lo han estado haciendo) 

Y ¿a qué me refiero con esto? Tu paciente desconoce que sus enfermedades son solo el reflejo de toda la irresolución de sus emociones y pensamientos de baja vibración acumulados a través del tiempo, o tal vez si lo sabe pero desconoce qué debe hacer para sanarlas, por lo tanto, nuestro enfoque será ayudarle a liberar esas emociones. 

También sabemos que nuestra alma eligió todo ese tipo de “retos” antes de nacer para adquirir ciertos aprendizajes, destrezas e incluso para ayudarnos a cumplir con nuestro propósito de vida, eso está más que claro, pero si un paciente llega con una enfermedad degenerativa, en un crisis o shock, ha sufrido alguna pérdida dolorosa o con un ser amado con una enfermedad grave, no le vas a decir “vamos, deja de quejarte, que tu alma lo eligió” o “pregúntate, ¿qué debes aprender con esto?”, etc., 

¿Acaso tú crees que un alma herida va a comprender esos planteamientos? ¡no, por supuesto que no!!!  Tu paciente va para que le ayudes a sanar su corazón herido, a sentirse escuchado, acompañado, arropado, apapachado, más adelante ya habrá la oportunidad de que lo invites a reflexionar sobre este asunto, siempre desde el amor, no desde la culpabilidad o el reproche. Ya bastantes niños heridos andamos cargando todos.

Disponible en sus versiones presencial y online.

Si te ha sido interesante o de utilidad te invito a darle "me gusta" y compartir esta publicación, dando click aquí abajo. Gracias!